El bosque de Gulubú

El bosque de Gulubú
Sarah Preston

"¿Ustedes vieron esos libros-sorpresa que cuando uno los abre aparecen figuritas de pie?

Bueno, igualito es el bosque de Gulubú. Como las marionetas dormidas. Uno le tira de los hilos y ellas se ponen de pie, bailan y se mueven.

El bosque de Gulubú está planchado en el suelo, y cuando su dueño tira de los alambres, los árboles y los yuyos y las casitas y los bichos aparecen todos como diciendo:

Aquí estamos. Estábamos jugando a la escondida. "(...)


"Por eso, si ustedes alguna vez encuentran detrás de un árbol, o detrás de cualquier cosa, a un inspector enanote y sabihondo que les dice que no es posible que existan un enanito y 7 Blancanieves, o que no es posible que exista cualquier cosa linda, ustedes pueden contestarle:

–Sí señor, existe, en el bosque de Gulubú."


Dailan Kifki

Maria Elena Walsh






martes, 2 de abril de 2013

Levantar un bosque

No todos los días uno ve levantarse un bosque, así, de golpe y porrazo, en un lugar que no era más que un potrero un minuto antes y que, al parecer, no quedaba demasiado lejos de Ituzaingó.
Nadie lo podía creer. Se restregaban los ojos y no podían cerrar la boca.
Dailan Kifki se puso loco de contento. Se arrodilló para que la gente bajara de su cabeza y de su lomo, utilizando la trompa de tobogán. Y en cuanto se sintió libre de ese enorme peso se internó al trotecito por el bosque de Gulubú, sin duda con la esperanza de encontrar un bananero, o un peral, o un árbol de sopita de avena.

Dailan Kifki
Maria Elena Walsh


Cuando empecé a crear el proyecto de El bosque de Gulubú, a levantar este "bosque" donde antes no había nada, como un proyecto de madre de día, empecé a acondicionar un espacio en mi casa y a comprobar que toda la casa fuera un espacio seguro y acogedor. La habitación destinada a jugar es la más grande de la casa, y fue pensada, pintada, equipada y decorada con criterio de educadora pero con el cariño y la ilusión de una madre que espera bebés.




Cuando abro las puertas de mi casa a las familias que se interesan por el proyecto, es diferente que levantar la persiana de un negocio, un local o una empresa, porque además de un proyecto profesional es un proyecto de vida en el que invierto mi casa, mi tiempo y mi familia.
Siempre he tenido en cuenta que la participación y la implicación de los padres es muy importante en cualquier proyecto educativo, pero en este caso en que los niños pasan por unas horas a formar parte de mi familia y a convivir en mi casa, la relación es mucho más estrecha. Esto beneficia a los bebés que se llegan a sentir como en casa y a los padres que se sienten partícipes también del proyecto. Ellos pasan a formar parte del proyecto. Es necesario mucha confianza mutua, que necesita de tiempo para conocernos y escucharnos, mucho respeto por las opiniones, decisiones, estilo de crianza y mucho respeto por el proyecto en sí. Es necesario también sentir que no es algo prefabricado, rígido, es algo en constante construcción, y hay que querer formar parte, aportar algo, no es un mero intercambio de un servicio por un dinero, ni un servicio público (desgraciadamente no puede ser así, ya que las madres de día no contamos aquí con el respaldo de ninguna administración ni institución).
Las personas que se acercan al Bosque de Gulubú creo que lo hacen buscando algo diferente, más próximo, más humano y que dé respuesta a lo que buscan y quieren para sus hijos. Esa búsqueda es el punto de encuentro, pero no sabemos lo que va a pasar después, cómo se va a desarrollar.

Por eso, necesito que haya mucha y buena comunicación, saber cuales son las expectativas vuestras y vuestras necesidades y hasta que punto os quereis implicar.
Pero después, a medida que nos vamos conociendo y sintonizando todo es más fácil, los niños nos van marcando el ritmo, cuando estan preparados para quedarse, qué actividades les interesan más, cuando necesitan comer, descansar,...y dejarnos llevar, y observar, experimentar y jugar, y jugar, y jugar...
Son los que me dan ideas, me marcan el camino, me dicen esto no o esto sí....Y así nos vamos conociendo y si tienen ganas de volver y se quedan contentos es que algo estamos haciendo bien, no?






Mi deseo es que todos los que se acerquen al bosque de Gulubú puedan sentirse como Dailan Kifki, locos de contentos. Y que cada uno encuentre su particular "sopita de avena", lo que necesitan, les gusta o les hace feliz .¡Gracias por ayudarme a hacerlo posible!

miércoles, 27 de marzo de 2013

Teatro para bebés

"Muy lejos de nosotros, el niño posee íntegra la fe creadora y no tiene aún la semilla de la razón destructora. Es inocente, por lo tanto sabio, y, desde luego, comprende, mejor que nosotros, la clave inefable de la sustancia poética"
Federico García Lorca

El Día Mundial del Teatro fue creado en 1961 por el Instituto Internacional del Teatro (ITI). Se celebra anualmente el 27 de marzo por los Centros ITI y la comunidad teatral internacional. Varios eventos teatrales nacionales e internacionales son organizados para conmemorar esta ocasión. Uno de los más importantes es la circulación del Mensaje Internacional del Día Mundial del Teatro a través del cual, por invitación del ITI, una figura de talla mundial comparte sus reflexiones sobre el tema del Teatro y una Cultura de Paz.




Los bebés son un excelente público de teatro, por muchos motivos, porque son más capaces que nosotros, los adultos, de olvidarnos del pasado y el futuro y centrarnos en el presente, y de dejarse llevar por los sentidos. Esta característica, la de ofrecer variados y ricos estímulos sensoriales es una de las cualidades del teatro para bebés, que lejos de necesitar pesadas y desgastadas historias con moraleja gustan de enriquecer su mundo sensorial, con sonidos, colores, ...y si puede ser texturas, un teatro del que ellos puedan participar.




Una obra de teatro supone para el bebé una inmersión en un mundo repleto de estímulos que apelan a su sensibilidad y a su capacidad de imaginar. El teatro les ofrece lo mismo que a un adulto: una experiencia estética..que ellos suelen vivirla de una manera mucho más intensa pues para ellos verla es igual a vivirla.


 La oferta de espectáculos para bebés es variada en las grandes ciudades y va desde danza contemporánea, poesía, teatro de los objetos, teatro de las imágenes, música en diferentes formatos... Incluso tienen un festival propio, "Rompiendo el cascarón"



Y es que de la misma manera que se puede fomentar la lectura leyéndoles desde bebés o transmitirles amor y respeto a la naturaleza llevándolos a la montaña, podemos inculcarles amor por las artes escénicas llevándolos al teatro.









NATS NUS, Minimón
https://www.youtube.com/watch?v=LQ7FGW1x7T4







https://www.youtube.com/watch?v=w1GPO8QCJ7g






http://culturaparabebes.wordpress.com/











jueves, 21 de marzo de 2013

Día Mundial de la Poesía


Cada año, el 21 de marzo, la UNESCO celebra el Día Mundial de la Poesía. La decisión de proclamar el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía fue adoptada durante la 30ª reunión de la UNESCO celebrada en París en 1999.
De acuerdo con la decisión de la UNESCO, el principal objetivo de esta acción es sostener la diversidad de los idiomas a través de la expresión poética y dar a los que están amenazados la posibilidad de expresarse en sus comunidades respectivas. Por otra parte, este Día tiene por objeto apoyar la poesía, la vuelta a la tradición oral de los recitales de poesía, promover la enseñanza de la poesía, el restablecimiento del diálogo entre la poesía con las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música, la pintura y así sucesivamente, el apoyo a los pequeños editores y crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que el arte de la poesía ya no se considera una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores y fueros más internos y reafirmarse en su identidad; y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura. .



Y además de todo eso, la poesía nos gusta porque es jugar con las palabras y nos encanta jugar.
Les invito a leer estos tres poemas de tres poetisas de mi infancia, la primera, por supuesto María Elena Walsh, Gloria Fuertes, y Joana Raspall.


Fideos finos
(María Elena Walsh)


Voy a contarles lo que había
entonces en Ramos Mejía.

Había olor a tía,
veredas de ladrillo con pastito
y, tras la celosía,
un viejo organillero con monito.

Y había por los caminos
muchísimos fideos finos.

Había un cielo entero
por donde navegaban las hamacas
y leche que el lechero
traía, no en botella sino en vaca.

Había lluvia en tinas 
                       y patios con ranitas adivinas,
                    y una gallina clueca
                        mirándonos con ojos de muñeca.

Había a cada rato
un gato navegando en un zapato,
y había en la cocina
una mamá jugando con harina.


LOS PAJAROS NO TIENEN DIENTES
Gloria Fuertes

Los pájaros no tienen dientes,
Con el pico se apañan.
Los pájaros pescan peces
Sin red ni caña.
Los pájaros, como los ángeles,
Tienen alas.
Los pájaros son artistas
Cuando cantan.
Los pájaros colorean el aire
Por la mañana.
Por la noche
Son músicos dormidos
En las ramas.
Da pena ver a un pájaro en la jaula.




Només
(Joana Raspall) 
 
Només amb un somriure
que em facis, tot passant,
ja m'omplo d'alegria
i veig el món més gran.
No em pesa la cartera;
si fas el pas lleuger,
no em quedaré endarrere,
ja t'aconseguiré.
(De Font de versos. Barcelona: Baula, 2003)




viernes, 22 de febrero de 2013

Amar la naturaleza

Tenemos una necesidad innata de contacto con el mundo natural. Tan necesario como una buena alimentación, descanso y afecto, los niños necesitan mantener una relación con la tierra.
Los niños demuestran curiosidad y atracción por todo lo vivo, esta "biofilia" es natural y saludable pero muchas veces es frenada  porque lo consideramos poco higiénico, sucio, peligroso, fuente de enfermedades; o por falta de tiempo, la observación de la naturaleza requiere tiempo, detener el ritmo apresurado que llevamos y pararnos a mirar ( ver Tiempo sin tiempo). Y en el peor de los casos por descuido, por no darnos cuenta de lo importante que es, como si pudieran aprenderlo todo sólo con verlo en libros o en la tele, sin vivirlo, otra vez el querer llenarlos de contenidos sin dejarlos que los descubran ellos mismos.
No sería necesario acercar los niños a la naturaleza porque esa es su naturaleza, bastaría con no alejarlos. Dejarles sentir el aire fresco, el calor, jugar con tierra y con agua, observar hormigas, caracoles y otros bichos, juntar piedras y palos, observar los árboles, los pájaros,... ¿Cómo van a amar y respetar algo que no conocen?. La educación ambiental es algo más que enseñarles los colores de los contenedores de reciclaje.


Debemos acercar los niños a la naturaleza no solo por razones románticas, estéticas o de justicia, sino porque de ello depende nuestra salud y la del planeta en su conjunto.


"Déficit por falta de naturaleza"

Richard Louv periodista y autor de los libros “El último niño de los bosques” o “No dejen al niño dentro“, llama a este problema Déficit por falta de naturaleza. Según explica, cuanto menos tiempo pasan los niños en un entorno natural, más se reducen sus sentidos, físicos y psicológicos y merma su experiencia humana. Tan sólo un 21 por ciento de los niños de ahora juegan en la calle, un porcentaje muy pequeño comparado con el 70 por ciento de sus padres. Y no hablemos de sus abuelos, en tiempos en que ellos dominaban las calles porque apenas había tráfico.
 
El déficit de naturaleza describe los costes humanos de nuestra alienación del mundo natural, entre los que figuran la devaluación de los sentidos, dificultades de atención y elevados índices de enfermedad física y emocional. Un trastorno que puede detectarse a nivel de los individuos, las familias y las comunidades.
“No se trata de una nueva enfermedad que se pueda tratar con medicamentos, sino de un trastorno social”, nos explica Louv. “Estamos hablando esencialmente de las mismas dolencias que aquejan a los animales cuando les sacas de su habitat natural y los encierras en un zoo o en un laboratorio. Tan sólo existe una cura posible: la vitamina N, de Naturaleza”.

La naturaleza como entorno de aprendizaje

Bosquescuelas, escuelas al aire libre, ...son alternativas que encuentran en la naturaleza un entorno ideal para la adquisición de competencias, ofrece una variedad de materiales y posibilidades sin igual.
Diferentes especies de plantas, animales, piedras, suelos, que son a su vez altamente diversos en colores, texturas, superficies, formas y pesos.

Y a la vez estos materiales estan en cambio constante por la influencia del tiempo, las estaciones del año, la vida y el crecimiento, la descomposición y la muerte,..
Los materiales y los espacios se estructuran a sí mismos, cada proceso natural es diferente y no repetitivo, y aunque responde a leyes naturales está lleno de sorpresas, lo que lo convierte en ideal para la curiosidad de los niños.

Libertad para explorar

El medio natural permite que niños y niñas exploren, investiguen, experimenten, busquen, arriesguen y puedan tomar iniciativas.


En un entorno natural no hay tantas reglas, hay más espacio, menos conflictos y menos estrés acústico, y por lo tanto, el ambiente es más relajado lo que es ideal para el aprendizaje.

Ventajas del contacto con la naturaleza

 
Estos son, según los investigadores, algunos de los beneficios del contacto con la naturaleza:

Los niños con síntomas de TDAH tienen más facilidad para concentrarse después de pasar tiempo en la naturaleza (Taylor et al. 2001).
Cuando disponen de vistas y contacto con el mundo natural, puntúan más alto en los test de concentración y auto-disciplina. A más verde, mejores resultados. (Wells 2000, Taylor et al. 2002).
Los niños que juegan con regularidad al aire libre desarrollan más sus habilidades motoras de coordinación, equilibrio y agilidad, y caen enfermos con menor frecuencia (Grahn, et al. 1997, Fjortoft & Sageie 2001).
Cuando pasan tiempo en espacios naturales, despliegan un juego más variado, imaginativo y creativo lo que les ayuda a desarrollar el lenguaje y las habilidades de cooperación (Moore & Wong 1997, Taylor, et al. 1998, Fjortoft 2000).
La naturaleza mejora el desarrollo cognitivo ampliando la auto conciencia, la capacidad de razonamiento y de observación. (Pyle 2002).
El mundo natural minimiza el impacto del estrés en la vida de los niños y les ayuda a enfrentar la adversidad. Cuanto mayor es el contacto, mayores los beneficios (Wells & Evans 2003).


El juego en un entorno natural reduce o elimina por completo los problemas de acoso (Malone & Tranter 2003).
La naturaleza ayuda a los niños a desarrollar su capacidad de observación, su creatividad y les proporciona una sensación de paz y unidad con el mundo (Crain 2001).
Las experiencias tempranas en el mundo natural se han relacionado con el desarrollo de la imaginación y de la capacidad de maravillarse (Cobb 1977, Louv 1991). Esta última es un factor decisivo en la motivación, a lo largo de toda la vida (Wilson 1997).
Los niños que juegan en la naturaleza tienen sentimientos más positivos sobre sí mismos y los demás (Moore 1996).
Los entornos naturales estimulan la interacción social entre los niños (Moore 1986, Bixler et al. 2002).
Estar al aire libre desarrolla un sentido de independencia y autonomía (Bartlett 1996).
Jugar fuera estimula todas las capacidades infantiles mucho más que los espacios cerrados (Moore & Wong 1997).
El contacto cotidiano y las oportuidades de juego en la naturaleza, con unos valores éticos positivos, hacen crecer en los más pequeños un sentimiento de amor y armonía con el mundo. Los niños a quienes no se les permite ejercer su derecho al aire libre, pueden desarrollar actitudes biofóbicas y constituir una generación futura que no estará interesada en la ecología ni en la responsabilidad humana de cuidar y preservar la tierra y su diversidad. (Bunting & Cousins 1985; Chawla 1988; Wilson 1993; Pyle 1993; Chipeniuk 1994; Sobel 1996, 2002 & 2004; Hart 1997; Wilson 1997, Kals et al. 1999; Moore & Cosco 2000; Fisman 2001; Kellert 2002; Bixler et al. 2002; Kals & Ittner 2003; Schultz et al. 2004)



Pero, ¿y en la ciudad?

Judias germinando, gato curioseando
No es necesario vivir en medio del bosque o la selva para tener contacto cotidiano con la naturaleza. En el patio, en el parque, dejemosles jugar con la tierra, observemos a los animales, miremos las nubes y las fases de la luna ( entre los edificios también se pueden ver). Si los dejamos, se llenaran los bolsillos con piedritas, caracoles, tierra, ....no es suciedad, son tesoros. En casa también podemos compartir el amor y el respeto por la naturaleza, enseñándoles a  cuidar y tratar con respeto a los animales que conviven con nosotros, plantando en el balcón, criando caracoles o gusanos de seda, plantando judias y lentejas en un vaso con algodón....

Nuestro rincón de la naturaleza
Hierbas aromáticas

















Jugando con elementos naturales




La belleza de la naturaleza


 
















El amor por la naturaleza se transmite

Es cierto que la atracción y curiosidad por todo lo vivo es algo innato en los niños pero el respeto y el cuidado se aprende, por eso nuestra actitud es vital para transmitir el valor que tiene la vida, cada ser vivo, los ecosistemas, la Madre Tierra como un todo del que formamos parte. Hacerles sentir que forman parte de la Naturaleza y que toda la vida está interconectada depende de nosotros.






Mi padre siempre me ha hecho fijarme en las aves, bandadas que sobrevuelan nuestras cabezas en determinadas épocas del año y que pasan desapercibidas para la mayor parte de la gente. Pajaritos de paso ligero, otros que se mueven a saltitos, un silbido o una canción desde las antenas,...Nunca tuvimos pájaros enjaulados, aunque tuvimos y recuperamos varios pájaros rescatados, pichones caidos del nido, palomas, y hasta un vencejo que alimentamos de moscas cazadas "a mano" hasta que pudo volver a alzar el vuelo.
Mi madre me trasmitió el amor por las plantas y la admiración por los árboles. Cuidarlas, sembrarlas, protegerlas del viento, verlas crecer,...la forma de las cortezas de los árboles, la textura de su madera,...
Más tarde estudié Biología, pero esa es otra historia, porque los estudios, una carrera, no te trasmiten el amor, eso se vive en la primera infancia de mano de quien nos acompaña en nuestros descubrimientos.




¿Y si la naturaleza nos hablara?

domingo, 3 de febrero de 2013

Los límites y la contención

Para nosotros –adultos que a menudo hemos sido educados y restringidos por límites– no es fácil comprender que en realidad los límites pueden tener la función de definir un espacio en el cual se puede actuar con independencia y libertad y en el cual se pueda dar un verdadero desarrollo humano. Pero en la medida en que logramos hacer esta distinción, nos damos cuenta de que los límites no definen el ser del otro, sino –por el contrario– sirven para mantener el entorno relajado, de manera que todos –niños y adultos– se sientan cómodos en él, vivan nuevas experiencias gracias a la toma de decisiones personales y aprendan a diferenciar entre necesidades auténticas y sustitutivas”.

 Rebeca Wild





¿De donde viene esa obsesión por los límites?

El concepto que tengamos del ser humano en general y de los niños en particular será lo que de forma más o menos inconsciente nos hará adoptar un estilo de crianza u otro. La noción de que los seres humanos nacemos con una naturaleza malvada está aún muy instalada en nuestras creencias y esto nos lleva a pensar que los niños nacen con impulsos y tendencias destructivas y comportamientos inaceptables que si no logramos reprimir y controlar a tiempo se convertirá en una especie de monstruo para la sociedad. Puede parecer un poco exagerado pero es lo que se esconde detrás de la frase: A este niño lo que le hace falta son límites ( usado como sinónimo de normas y castigos). Muchas veces lo que le falta a ese niño no son límites, sí puede ser que le falte atención, ejemplos de comportamiento claros, referentes o incluso que le sobren estímulos, regalos materiales, actividades extraescolares y exigencias.




Los límites existen

Hay límites que son absolutamente naturales, ( no puedes trepar por las paredes como spiderman, no puedes ganar siempre, no se puede nadar en la bañera,...); otros los pondremos por su propia seguridad, estos son un poco más subjetivos pero también estan bastante claros ( no puedes beber lejía, saltar por la ventana, …) ; otros límites seran para evitar daños a terceros ( no puedes hacer experimentos con tu hermanito, no puedes meter el gato en el microondas,...) Hasta aquí todos de acuerdo, no hay dudas. Después hay otros límites que hay que pactar con todos los que conviven o comparten un espacio y son los que nos permiten crear un ambiente relajado ( no gritamos dentro de casa, jugamos con agua sólo en el patio,...). En éstos hay varias cosas importantes, darse cuenta de que son importantes, para qué y quienes son importantes, que no sean muchos, que sean siempre los mismos para todos, cómo los señalamos, cómo acompañamos la frustración que pueden provocar.


Contención y acompañamiento emocional

Poner límites no es estar diciendo siempre ¡no hagas eso!. Pienso y yo nunca le he tenido que impedir a mi hija que meta al gato en el microondas o que no tire cosas por el balcón, o que no beba cosas tóxicas ( incluido cocacola),...supongo que con el ejemplo y con una crianza bien acompañada y muy buena comunicación los niños van adquiriendo de forma natural: una conciencia de peligro, empatía y compasión por los demas seres vivos.



Entonces, los límites son necesarios, de acuerdo, pero no podemos ir prohibiendo y ordenando cosas según únicamente nuestro estado de ánimo y necesidades de ese momento. Los niños irán incorporando los límites en función de su experiencia, de que sean coherentes y que puedan ver su utilidad, entonces los respetaran. Pero aún así habrá momentos en que deberemos ser firmes y frenar actitudes y otros en los que deberemos ofrecer contención para ayudarles a manejar las emociones que les pueden provocar los límites.
Intentar frenar un comportamiento sin ver que hay detrás de él es un error. Si es un comportamiento producto de una necesidad legítima no atendida, ( hambre, cansancio, atención, vínculo afectivo) o si se trata de un comportamiento violento por heridas emocionales no sanadas, debería desaparecer una vez que la causa es detectada y atendida. Pero también hay momentos en los que debemos comunicar y demostrar lo que esperamos de nuestro hijo, de un modo claro, firme y al mismo tiempo amable. ( Sin pisotear su dignidad)




Ofrecer contención es el acto de abarcar, sostener, amoldarse, dar sitio y comprender lo que al otro le sucede, en este caso al niño. El problema es que muchas veces nosotros mismos somos incapaces de ofrecer contención porque nos cuesta comprender la profundidad de la emoción del niño sin confundirnos con ella.


Es importante separar emociones de comportamientos. Las emociones deben ser todas aceptadas, pero no todos los comportamientos que desencadenan pueden ser aceptados. Por eso deberíamos ayudar al niño a reconocer sus emociones y ayudarle a buscar formas de expresarlas que no provoquen daños. A veces sólo con sentir que se les reconoce su sentimiento suelen tranquilizarse.

La mejor manera de enseñar a manejarse con las emociones y a respetar los límites es con nuestra actitud, pero, ¿por qué nos enfadamos tanto cuando nuestros hijos están enfadados? ¿por qué nos irritan su tristeza o su frustación? Es el momento de revisar nuestras actitudes y de ver que nos enfadan sus acciones pero terminamos siendo el espejo de las emociones que las provocan.
Como padres también debemos hacerles ver que la libertad de dar rienda suelta a nuestros impulsos y deseos se termina cuando dañamos a los demás o nos ponemos en peligro. No se trata tanto de “ponerles límites” a los niños, sino de ayudarles a reconocerlos y a comprender la importancia de respetarlos. Este es un proceso largo que tendremos que ir adecuando a la madurez del niño.




Niños obedientes

Detrás de la insistencia en poner límites como forma de dejar claro quien manda, el no cuestionar las órdenes, censurar los errores y las equivocaciones en vez de verlas como fuente de aprendizaje,...suele haber el deseo de querer perpetuar un modelo social en el que es necesario que sus ciudadanos sean fácilmente moldeables y manejables: obedientes (¿niños buenos?).



El cambio social empieza por un cambio individual, de valores, de forma de relacionarnos,...nuestros hijos nos dan la oportunidad de replantearnos todo eso y de crear junto a ellos un nuevo camino, que tenga en cuenta a las personas.
Es pues, un acto de responsabilidad educar a nuestros hijos de acuerdo a modelos coherentes con el cambio que queremos.


Más información:

Libertad y límites. Amor y respeto. Lo que los niños necesitan de nosotros. Rebeca Wild. Ed. Herder
http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/ninos-sin-limites

sábado, 19 de enero de 2013

Grupos de juego en el bosque de Gulubú, ¿jugamos?

Los grupos de juego son un espacio y un tiempo para que nos dejemos llevar de la mano de nuestros hijos y compartamos con ellos, otras mamás y otros niñ@s un momento de juego, conversación y observación.
Nos da la oportunidad de ver cómo nuestro hij@ se relaciona con otros niños y adultos, y a nosotras de compartir dudas y experiencias. De "parar el tiempo" y darnos la oportunidad de jugar, escucharnos y cuidarnos.



¿Qué haremos? descubrir, jugar, charlar, reír, preguntar, mirar, escuchar, consolar, leer cuentos, construir torres, merendar, bailar,...y lo que se nos ocurra, necesitemos, queramos.



 
¿Porqué es necesario un grupo de juego? porque a veces nos sentimos solas, porque no hay muchos lugares donde compartir juntos juegos (las actividades para niños y las actividades para adultos casi siempre se conciben como separadas), porque es una oportunidad de que nuestros hij@s empiecen a relacionarse en un grupo pequeño y con la seguridad y confianza que da tener a mamá cerca. Y porque a veces no tenemos o no nos damos el tiempo de desconectar de todo lo demás y sentarnos a su lado sin prisas y descubrir con ella o él. Y porque compartir experiencias con otras madres nos ayuda, nos dá fuerza, nos empodera. También es una buena oportunidad de conocer el proyecto de madre de día, de "probar" el espacio y conocernos. 





Los horarios, las edades y los días son una propuesta, flexible, por eso si os interesa no dejeis de preguntar.


Los grupos de juego están pensados para unos 4 niñ@s y su mamá ( y cómo siempre que digo mamá, puede ser papá). También puede ser que la mamá quiera dejar ese espacio a su hij@ para que se relacione sin ella, es otra posibilidad siempre que el niñ@ ya esté acostumbrado al espacio, al grupo y a la mamá de día.

miércoles, 2 de enero de 2013

Tiempo sin tiempo

Siempre que la gente habla de la necesidad de que los niños vayan más despacio, la diversión tiene un papel importante en el programa. Muchos estudios demuestran que el tiempo desestructurado para el juego ayuda a los más pequeños a desarrollar su habilidad de aprendizaje. El juego desestructurado es lo contrario del "tiempo de calidad", que implica laboriosidad, planificación, horario y objetivos. El juego desestructurado es cavar en el suelo del jardín en busca de lombrices, divertirse con los juguetes en el dormitorio, construir castillos con Lego, tontear con otros chicos en el parque o simplemente mirar por la ventana. Se trata de explorar el mundo y reaccionar a cuanto descubres a tu propio ritmo. A un adulto acostumbrado a hacer que cada segundo cuente, la diversión desestructurada le parece una pérdida de tiempo. Y nuestro reflejo es el de llenar esos espacios "vacíos" de la agenda con actividades entretenidas y enriquecedoras.

Carl Honoré. Elogio de la lentitud

 

Movimiento Slow

El movimiento Slow es una corriente cultural que se originó en Italia como protesta por la apertura de una hamburguesería de McDonald’s en la Plaza de España de Roma…Dicho movimiento dio origen a la organización Slow Food.
Esta corriente promueve calmar las actividades humanas tomando el control del tiempo, en lugar de someterse a su tiranía. Se busca priorizar las actividades que suponen un desarrollo de las personas, encontrando un equilibrio entre la utilización de la tecnología orientada al ahorro del tiempo y tomándose el tiempo necesario para disfrutar de actividades como dar un paseo o compartir una comida con otras personas. Los ponentes de este movimiento creen que, aunque la tecnología puede acelerar el trabajo, así como la producción y distribución de comida y otras actividades humanas, las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse.




Slow Schooling

En 2002 se creó el Movimiento Slow Schooling, que promueve que es mejor estudiar a un ritmo lento, tomarse el tiempo para conocer el tema profundamente, aprender a pensar y no a aprobar exámenes… se les brinda a los chicos la posibilidad de enamorarse del aprendizaje.
Respecto a las actividades extraescolares, muchas veces son los mismos chicos quienes solicitan aminorar la marcha. Liberar a los chicos del culto a la velocidad en un futuro significa más libertad y fluidez en la educación, tomar el aprendizaje como placer, tener menos obsesión por aprovechar el tiempo al máximo. Los padres pueden colaborar mucho estableciendo el ejemplo de la lentitud en su propia vida y sabiendo que merece la pena hacerlo.





Venga, date prisa!

Es una de las frases que más repetimos a nuestros hijos, cada vez más pronto, ya no para ir a la escuela, sino ya de bebés para ir a la guardería. Hemos impuesto ese ritmo apresurado no sólo a los jóvenes escolares sino también a nuestros bebés. La sociedad nos acompaña para hacerlo así, y nos rodean comentarios, del tipo " ya debería estar destetado- cuando le vais a quitar el pañal- no lo has apuntado a inglés- todavía no camina,...?"

Es hora de frenar y sentir, una crianza respetuosa debe ser a la fuerza una crianza lenta. Donde los ritmos no sean los impuestos des de fuera, des de ese mundo apresurado donde lo que vale es la competitividad, y es más competitivo el que va más rápido. ¿Pensarán en serio que por dejar el pañal, la teta, la compañía de mamá y cambiar las horas en casa por una guardería serán mejores personas, o más felices o más triunfadores?.  Sospecho que no, pero aunque así fuera sería a un precio muy alto, nos habríamos saltado (les habremos robado y nos habremos perdido) su infancia.

Los tiempos de los niños son diferentes y debemos respetarlos en la medida de lo posible. A veces supone cambiar muchas cosas de nuestras vidas poder adaptarnos a un ritmo más lento o mejor, más flexible. Pero otras veces sólo significa tener más paciencia, dejarles intentar las cosas sin intervenir, esperarlos, dejarlos hacer, ir a comprar más tarde, comer luego, sentarnos en el suelo, escucharlos, ...
Creo que si en vez de arrastrar a nuestros hijos a nuestro mundo de las prisas nos dejamos arrastrar por ellos de vez en cuando- no hace falta que abandonemos todas nuestras obligaciones, ni que vivamos en una burbuja, sólo que establezcamos otras prioridades- todos saldremos ganando, y redescubriremos el placer del tiempo sin tiempo, de perder la noción del reloj porque nos hemos dejado llevar por el juego, el paseo, las risas, los descubrimientos,...




Son muchos los educadores y pensadores que han reclamado para los niños una educación lenta:


La clase de educación más eficaz es que el niño juegue entre cosas bellas
Platón (427-347 A.C.)

La infancia tiene su propia manera de ver, pensar y sentir, y nada es más necio que intentar sustituirla por la nuestra

Jean Jacques Rousseau

En la Alemania de entreguerras, Rudolf Steiner fue el pionero de una clase de educación diametralmente opuesta al prendizaje acelerado. Steiner creía que nunca debería apremiarse a los hijos para que estudien lo que sea antes de que estén preparados para ello. También estaba en contra de enseñarles a leer antes de los site años. Creía que debían pasar sus primeros años jugando, dibujando, contando cuentos y aprendiendo cosas de la naturaleza.



Pero las rutinas son necesarias, no?

Si rompemos los esquemas, la rigidez de los horarios, nos sobreviene el miedo de perder el control ...y no es tan así.  Es cierto que ciertas pautas y rutinas les dan seguridad a los niños (y también a los adultos) pero pueden ser flexibles, estirarse y acortarse un poco, acomodarse a cómo estamos hoy, qué estamos haciendo ahora, y no tanto al reloj o al calendario. Por ejemplo, antes de comer nos lavamos las manos y ponemos la mesa, eso es una rutina que me anuncia lo que va a pasar, me predispone a sentarme a comer. Y saber lo que va a pasar me tranquiliza, pero si hoy he desayunado más tarde y todavía no tengo hambre o el parque está muy divertido y me quiero quedar un rato más, o estoy terminando de construir un castillo, quizás no pase nada si lo hacemos media hora más tarde, no? Si por la mañana me levanto, me lavo la cara, desayuno y me visto, tengo mi rutina, pero si hoy estoy más cansado y me quedo un rato más en la cama, ¿qué pasa? No es por ellos, es por nosotros, claro, llegamos tarde al trabajo, a la reunión, etc, pero mientras tengamos claro que es por nosotros y no porque ellos necesiten una temporización rígida y exacta para no descontrolarse, sabremos ser flexibles cuando sea necesario.


El tiempo en el Bosque de Gulubú

La mayoría de las casas de madre de día, también en el bosque de Gulubú, somos flexibles con los horarios de entrada, salida, comidas, siestas,...porque entendemos que los niños necesitan usar el tiempo de otra manera, que dejarlos aprender es darles tiempo para intentar vestirse, comer solos,...y eso necesita tiempo; entretenerse por el camino es necesario, ¿como vamos a dejar de mirar esa abeja en las flores, no recoger esa piedra rojiza, unas hojas secas, subir y bajar de aquel escalón...otra vez?. Y ya hablamos del juego libre, para entrar en él es necesario olvidarse del reloj.  Eso es algo que los adultos podemos aprender de estar con niños, estar aquí y ahora, con todos los sentidos en lo que estoy haciendo ahora y no en las obligaciones de más tarde. El tiempo vivido así nos aporta nuevos descubrimientos, como un paseo por el bosque en el que te olvidas de las prisas, porque no hay más que lo que te rodea en ese momento.







Porque además los amigos siempre nos esperan si tenemos algo importante que hacer:


Necesitamos más tiempo sin tiempo:


Enlaces de interés: