El bosque de Gulubú

El bosque de Gulubú
Sarah Preston

"¿Ustedes vieron esos libros-sorpresa que cuando uno los abre aparecen figuritas de pie?

Bueno, igualito es el bosque de Gulubú. Como las marionetas dormidas. Uno le tira de los hilos y ellas se ponen de pie, bailan y se mueven.

El bosque de Gulubú está planchado en el suelo, y cuando su dueño tira de los alambres, los árboles y los yuyos y las casitas y los bichos aparecen todos como diciendo:

Aquí estamos. Estábamos jugando a la escondida. "(...)


"Por eso, si ustedes alguna vez encuentran detrás de un árbol, o detrás de cualquier cosa, a un inspector enanote y sabihondo que les dice que no es posible que existan un enanito y 7 Blancanieves, o que no es posible que exista cualquier cosa linda, ustedes pueden contestarle:

–Sí señor, existe, en el bosque de Gulubú."


Dailan Kifki

Maria Elena Walsh






martes, 10 de septiembre de 2013

La adaptación como integración, una visión más empática


Cómo acompañamos a nuestros hijos en el proceso de adaptación a un nuevo ambiente o una nueva situación tiene una gran implicación en como integrarán esa vivencia nuestros bebés.

En estas fechas abundan artículos sobre la vuelta al cole, y la adaptación a las guarderías, noticias con imágenes de niños llorando desconsoladamente o con frases repetidas y no sentidas de "vengo-a aprender-muchas-cosas-y-hacer -muchos-amigos".




Lo primero, creo pasa por entender que es un momento importante, y difícil para la mayoría de los niños. Es una simple cuestión de empatía pero dándole a la separación la dimensión que tiene para el niño, no para nosotros, y cambiar ese “no es para tanto” o esa presión social de " no lo sobreprotejas todos los niños tienen que pasar por eso", por una mirada más comprensiva y cercana.

Desde ésta perspectiva la separación de la madre o de su figura de apego sobre todo y también acostumbrarse a un nuevo entorno, no debe ser un hecho irremediable sino un proceso acompañado, más o menos largo según cada niño. Debería ser un proceso de incorporación, no de renuncia a necesidades reales (sentirse acompañado, cuidado, consolado,...)




Para que esto sea así debemos dar el tiempo y el espacio para que la persona que queda a cargo del niño- madre de día en nuestro caso- cree un vínculo con el niño, primero a través de la madre, y después directamente.



Que se adapte no quiere decir que haya incorporado bien la nueva situación. Muchas adaptaciones son a costa de renunciar. Dejan de llorar porque han renunciado a pedir lo que necesitan no porque dejen de necesitarlo. Algunos desarrollan estrategias de adaptación, se vuelven agresivos para recibir la atención que necesitan o sumisos para agradar, y aparentemente se han adaptado pero a un precio muy alto que implica haber desconectado de sus necesidades reales.






Nuestra experiencia



Todos los niños que han pasado por el bosque de Gulubú han tenido procesos de adaptación muy diversos. Según las necesidades de la familia, pero también de la edad y la personalidad del bebé.

Sinembargo todos estos procesos tienen en común que han sido hablados y pactados previamente con las familias, y les he ofrecido toda la flexibilidad y el tiempo necesario para hacerlo.

Hay bebés que con una semana y muchas conversaciones con la madre hemos tenido suficiente. Otros han necesitado un mes de separaciones muy progresivas. Otros lo han hecho acompañados de su abuela y en menos días...



Es muy importante ese tiempo de estar juntos con la mamá, porque normalmente es ella la que conoce más profundamente a su hijo y en ese conversar ( sin rellenar formularios) van explicando los hábitos, descifrándome los códigos de comunicación de sus hijos, y yo voy conociéndolos y acercándome a ellos de una manera muy natural y nada forzada.



No siempre se quedan contentos, a veces protestan y lloran cuando se va la mamá y pienso que es natural y saludable que así sea. Pero siempre encuentran consuelo, cuando se quedan a mi cargo es porque me conocen y confian en mí lo suficiente para dejarse consolar, y eso es lo importante, porque eso me permite acompañarlos en sus emociones y aunque éstas no desaparezcan encuentran como canalizarlas. No se trata de distraerlos y evitar el llanto a toda costa, a veces sólo se trata de reconocerles su sentimiento, entenderlos, validar sus emociones para después poder pasar a jugar y explorar.



Como podemos ayudar



Lo primero es comprender cuales son las necesidades afectivas y emocionales de los niños pequeños y comprender que muchas creencias entorno a la necesidad de una escolarización temprana para favorecer el desarrollo del bebé, estimular su aprendizaje o la tan nombrada socialización son falsas y no se ajustan a las necesidades reales del bebé. Sin embargo sí puede llegar a ser una necesidad para los adultos cuando estos deben incorporarse al mundo laboral. La motivación es diferente y por lo tanto la actitud a las reacciones de nuestro bebé también lo serán.



Hay muchos artículos con buenos y variados consejos para la adaptación, pero es importante que nos centremos en nuestro bebé, qué cosas le dan seguridad, cuánto tiempo necesita él o ella para entrar en confianza con una persona que no conoce, cómo se mueve por ambientes nuevos. Y sobre todo que elijamos una persona y un lugar que nos dé confianza y tranquilidad, que comparta criterios de crianza y del que nos sintamos parte, que sepamos que nuestra opinión cuenta y nuestra forma de criar es respetada.










1 comentario:

  1. Gracias por tus artículos, Paula !
    Siempre llegan en buen momento y me obligan a pararme a pensar.
    Un abrazo!

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